Domina las CNAPP para logar una seguridad superior en la nube
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Ahora que los equipos de desarrollo necesitan más flexibilidad, escalabilidad y velocidad, los modelos tradicionales y monolíticos de desarrollo de software se han quedado obsoletos. Para satisfacer las necesidades del panorama actual, han surgido dos opciones para desarrollar y gestionar de manera eficaz y eficiente aplicaciones complejas a gran escala: la arquitectura orientada a servicios (SOA) y los microservicios.
¿Qué modelo es el mejor para tu empresa? Aunque, a simple vista, estos dos modelos puedan parecer muy similares, presentan diferencias importantes que pueden ayudar a tu equipo de desarrollo a decidir cuál es el idóneo para la empresa. En esta publicación analizaremos tanto la SOA como los microservicios, abordaremos sus diferencias principales y explicaremos, a grandes rasgos, algunos de sus casos de uso.
SOA y microservicios: una aproximación general
Antes de analizar las diferencias entre la SOA y los microservicios, veamos rápidamente en qué se asemejan. Tanto la SOA como los microservicios:
- Desglosan aplicaciones complejas a gran escala en componentes más pequeños y flexibles.
- Ofrecen una mayor escalabilidad para que la organización pueda desarrollar e implementar aplicaciones con mayor rapidez.
- Son modelos de desarrollo ágil basados en un entorno de nube o nube híbrida.
¿Y en qué se diferencian? La SOA y los microservicios presentan diferencias importantes con respecto al alcance, la arquitectura, la gobernanza y la comunicación. Veamos en detalle cada modelo y cuáles son sus diferencias.
¿Qué es la SOA?
La arquitectura orientada a servicios (SOA) es un modelo de desarrollo de software basado en la nube que desglosa los componentes requeridos por la aplicación en distintos módulos de servicio. Estos módulos son más pequeños y flexibles que las aplicaciones monolíticas, lo que facilita el trabajar con ellos.
Servicios de SOA
Estos son los cuatro servicios principales que proporciona la SOA:
- Servicios funcionales o servicios de negocio, propios de las aplicaciones empresariales u operaciones empresariales.
- Servicios empresariales, utilizados para implementar la funcionalidad.
- Servicios de aplicaciones, que se refieren específicamente al desarrollo e implementación de aplicaciones.
- Servicios de infraestructura, relacionados con los procesos no funcionales de backend, como la seguridad, el acceso y la autenticación.
Componentes de la SOA
Cada servicio de SOA está compuesto por tres elementos:
- La interfaz, que describe cómo gestionará el proveedor del servicio las solicitudes del consumidor.
- El contrato, que define los términos de la interacción entre el proveedor y el consumidor del servicio.
- La implementación o el código de servicio.
Los servicios de SOA también se pueden combinar para desarrollar aplicaciones y servicios más complejos. Normalmente, la SOA conecta estos módulos mediante una capa sólida de control y comunicación denominada bus de servicios empresarial (ESB).
Desacoplamiento de SOA
La estructura de la SOA se basa en el concepto del "acoplamiento débil". Es decir, en la SOA los componentes no requieren una integración compleja punto a punto, como es el caso de la arquitectura monolítica. Los distintos componentes pueden comunicarse a través del ESB aunque estén en un lenguaje de programación diferente o se basen en una plataforma distinta. Gracias a esto, el equipo de desarrollo puede reutilizar módulos para satisfacer varios objetivos en la empresa, lo que reduce el tiempo que dedican los desarrolladores a reconstruir los componentes individuales de cada aplicación web.
Dicho esto, uno de los inconvenientes de la SOA es precisamente que si un componente contiene un error, todas las instancias en las que se haya implementado se verán afectadas. Como resultado, los problemas dentro del código u otro componente de un módulo concreto pueden tener efectos generalizados en toda la empresa si se implementan a gran escala.
¿Qué es un microservicio?
La arquitectura de microservicios se considera una consecuencia de la SOA. También descompone las aplicaciones a gran escala en componentes más pequeños y flexibles, pero lo hace con aún más detalle. Además, organiza cada unidad en torno a una función empresarial específica y altamente especializada.
Contexto delimitado
Los microservicios funcionan según el principio conocido como "contexto delimitado", que se refiere a la capacidad de posicionar un componente y sus datos como una unidad independiente o con dependencias limitadas. Es decir, los servicios están desacoplados y funcionan de manera independiente. Por ello, si un servicio falla dentro de una aplicación, el resto de servicios asociados a la aplicación seguirán funcionando con normalidad.
API
En un modelo de microservicios, los servicios utilizan una interfaz de programación de aplicaciones (API) para comunicarse con otros servicios, componentes y aplicaciones. Cuando se conectan mediante la API, los servicios independientes pueden unirse para crear una aplicación compleja.
Orquestación de contenedores
Dado que en la arquitectura de microservicios los servicios son independientes y dado que el modelo en sí suele recurrir a contenedores para funcionar, el enfoque de microservicios suele tener más escalabilidad, flexibilidad y tolerancia a fallos que otros modelos de desarrollo de software como la SOA.
Microservicios o SOA: las diferencias
La principal diferencia entre la SOA y los microservicios está relacionada con el alcance de la arquitectura. En el modelo de SOA, los servicios o módulos se comparten y reutilizan en toda la empresa, mientras que la arquitectura de microservicios se desarrolla sobre servicios individuales que funcionan de manera independiente. Es decir, la SOA tiene alcance empresarial, mientras que los microservicios reducen su alcance a la aplicación.
Esta distinción, a su vez, genera varias diferencias fundamentales entre los dos modelos:
Posibilidad de reutilización o duplicación de datos
En el modelo de SOA, los desarrolladores reutilizan componentes para mejorar la escalabilidad y la eficiencia. Sin embargo, seguir el mismo enfoque en el modelo de microservicios seguramente reducirá la agilidad y la tolerancia a fallos, ya que reutilizar un componente creará dependencias entre servicios distintos. Por ello, en la arquitectura de microservicios, los desarrolladores reutilizan el código o duplican los datos para aumentar la eficiencia y mantener niveles elevados de independencia.
Llamadas sincrónicas o comunicación asincrónica
En la SOA, los servicios están disponibles en toda la empresa a través de protocolos sincrónicos, normalmente, en forma de API RESTful. Sin embargo, en la arquitectura de microservicios, las llamadas sincrónicas generan dependencias en tiempo real, lo que reduce la fiabilidad y la resiliencia. Para evitar estos problemas y garantizar un buen rendimiento, los desarrolladores habilitan la comunicación asincrónica mediante técnicas como el registro basado en eventos (event sourcing) o un modelo de publicación/suscripción.
Datos de la fuente o datos locales
En la SOA, todas las aplicaciones deben poder recibir y actualizar datos en el nivel de la fuente al mismo tiempo. Por ello, en los servicios de SOA no es necesario incluir modelos complejos de sincronización de datos. Dicho esto, este enfoque crea dependencias entre los servicios, por lo que no es el enfoque ideal para la arquitectura de microservicios. Para garantizar la independencia de todos los servicios y aplicaciones, el modelo de microservicios ofrece acceso local a todos los datos que necesita cada servicio. Este proceso crea instancias de duplicación de datos y, por tanto, genera complejidad, pero evita dependencias que podrían afectar al rendimiento.
ESB o API
En la SOA, los servicios se organizan y coordinan a través de un canal de comunicación compartido denominado bus de servicios empresarial (ESB). Dado que toda la comunicación está centralizada en el ESB, se introduce el riesgo de un único punto de fallo para todos los servicios. Para evitarlo y que el funcionamiento siga siendo independiente, los microservicios se comunican mediante API.
En la siguiente tabla se enumeran estos puntos y otras diferencias adicionales:
| SOA | Microservicios | |
|---|---|---|
| Arquitectura | Los servicios se reutilizan y comparten a nivel de la empresa. | Los servicios están desacoplados y funcionan de manera independiente. |
| Granularidad | Servicios modulares relativamente grandes. | Servicios flexibles, más pequeños, que tienen un objetivo o función específica en el negocio. |
| Comunicación | ESB | API |
| Acoplamiento | Uso compartido de recursos/acoplamiento débil | Contexto delimitado |
| Interoperabilidad | Es compatible con varios protocolos de mensajes, como el protocolo simple de acceso a objetos (SOAP), el protocolo avanzado de colas de mensajería (AMQP) o Microsoft Messaging Queuing (MMQ). | Utiliza protocolos de mensajería ligeros e independientes del lenguaje, como HTTP, Representational State Transfers (REST) o Java Messaging Service (JMS). |
| Gobernanza de datos | Gobernanza de datos común en toda la empresa debido a que se comparten los componentes. | No hay una gobernanza de datos uniforme debido a la independencia de los servicios. |
| Almacenamiento | Una única capa de almacenamiento de datos que se comparte por todos los servicios de una aplicación. | Base de datos o servidor de datos independiente para el almacenamiento de datos de cada servicio, según sea necesario. |
Microservicios o SOA: ¿cuál es la mejor opción para tu empresa?
La SOA y los microservicios tienen ventajas e inconvenientes específicos. Para determinar qué arquitectura es la más adecuada para tu empresa, será necesario tener en cuento el caso de uso, así como los recursos disponibles, la madurez de TI y las necesidades del negocio.
En qué casos la SOA es la mejor opción
Los entornos con aplicaciones diversas y de gran tamaño suelen beneficiarse de la SOA porque hace posible una integración sólida mediante el ESB. Así, los desarrolladores pueden conectar aplicaciones heterogéneas y diversos protocolos de mensajería, sin menoscabar la independencia de cada aplicación.
Dicho esto, las implementaciones de SOA suelen ser más lentas y complejas que las de microservicios, ya que varios servicios se acoplan juntos, por lo que añadir un nuevo servicio o funcionalidad implicará, en cierta medida, volver a implementar la aplicación en su totalidad.
Estos son algunos casos de uso específicos que encajan con la SOA:
- Habilitar la comunicación entre múltiples aplicaciones independientes.
- Crear un servicio con el propósito concreto de ser reutilizado una o más veces en toda la empresa.
- Dar soporte a una aplicación con múltiples fuentes de datos.
- Exponer datos o funcionalidades a clientes externos.
- Desarrollar funciones sin servidor.
En qué casos el modelo de microservicios es la mejor opción
Suele ser más rápido y sencillo desarrollar una arquitectura de microservicios en comparación con la SOA porque los servicios tienen un menor tamaño y, por lo tanto, su implementación es más rápida y fácil.
A las organizaciones que operan en entornos más pequeños y menos complejos y no requieren una plataforma de comunicación potente, el enfoque de microservicios suele ofrecerles mayor velocidad, flexibilidad y resiliencia y, a menudo, un menor coste y complejidad.
Los microservicios son ideales en estos escenarios:
- Proyectos relativamente sencillos que pueden desglosarse fácilmente.
- Aplicaciones complejas que ya se han desglosado o que se pueden desglosar fácilmente.
- Organizaciones que quieren adoptar el desarrollo ágil y procesos de entrega continua.
- Empresas que desean o necesitan optimizar los recursos de computación en la nube, en concreto mediante el uso de contenedores.
- Aplicaciones que utilizan varios marcos, lenguajes y tecnologías en el mismo entorno.
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