¿Qué es la reducción de la superficie de ataque?
Tecnologías como la computación en la nube, el Internet de las cosas (IoT), los teléfonos móviles y los microservicios han revolucionado por completo el sector del software en la última década. Los desarrolladores crean, despliegan y escalan aplicaciones de formas que permiten una conectividad e innovación sin precedentes. Paralelamente a este aumento en la productividad de los desarrolladores, vino un incremento drástico en los recursos digitales que se despliegan en toda una empresa.
Aunque las ventajas para la productividad que posibilita la digitalización son innegables, el aumento de recursos digitales implica un incremento de la superficie de ataque. Con cada nuevo dispositivo inteligente y la adopción de XaaS (todo como servicio) surge un mayor riesgo de vulnerabilidades, ya que cada componente representa un posible punto de entrada para que los actores maliciosos penetren en un entorno. Como consecuencia, equilibrar la reducción de la superficie de ataque con la productividad y la experiencia del usuario de los desarrolladores se ha convertido en uno de los principales retos de seguridad del desarrollo moderno de software.
En este artículo se exploran los principios fundamentales de la reducción de la superficie de ataque para ayudarte a entender qué herramientas y técnicas han demostrado ser más efectivas y cómo pueden los equipos implementarlas.
Claves para entender la superficie de ataque
Una superficie de ataque es la suma de todos los puntos de entrada en un sistema que un ciberdelincuente puede explotar. Para cada uno de estos puntos de entrada, los ciberdelincuentes pueden disponer de múltiples métodos para provocar una brecha en un sistema (lo que también se conoce como vectores de ataque).
En entornos nativos de la nube, las superficies de ataque son dinámicas y cambian constantemente. A medida que la infraestructura cree o se reduce, se despliegan nuevos servicios y se desmantelan los antiguos. Esta fluctuación introduce nuevos componentes que presentan posibles vectores de ataque y aumentan el riesgo.
Para poner en marcha una iniciativa para la reducción de la superficie de ataque, los equipos deben categorizar los componentes de la superficie de ataque como sigue:
- Recursos internos y externos: componentes de infraestructura como máquinas virtuales, bases de datos y dispositivos que pueden ejecutarse tanto en una red interna como en una de acceso público.
- Entornos en la nube: la infraestructura, las plataformas y el software en la nube están gestionados por proveedores de nube, pero deben ser configurados por ingenieros de seguridad en la nube para cumplir con los estándares de seguridad.
- Tecnologías en la sombra (Shadow IT): las herramientas utilizadas por los empleados sin el conocimiento o autorización de la organización suelen carecer de configuraciones básicas de seguridad.
- Servicios de terceros: las herramientas externas, las interfaces de programación de aplicaciones (API) y las plataformas proporcionadas por los proveedores pueden no cumplir con los requisitos de seguridad y cumplimiento de la organización. Es posible que estas herramientas también dependan de otras soluciones de terceros, lo que crea una cadena de dependencias y riesgos.
- Identidad y acceso: estructuras de acceso basadas en la identidad como usuarios, grupos, roles, permisos, etc., que definen quién puede interactuar con recursos y datos sensibles.
Principios fundamentales de la reducción de la superficie de ataque
Las organizaciones que participan en estos ejercicios de categorización se darán cuenta rápidamente de que minimizar una superficie de ataque es una tarea compleja. Afortunadamente, los principios probados de reducción de la superficie de ataque pueden orientar a las organizaciones a la hora de decisiones críticas para la implementación.
Optimizar para la visibilidad
El conocimiento es un requisito fundamental para la reducción de la superficie de ataque. Muchos puntos de entrada, como los componentes de terceros y el Shadow IT, no resultan fácilmente visibles para un equipo de seguridad. Por lo tanto, se requiere una detección e investigación continuas y en tiempo real para mantener un registro actualizado de las superficies de ataque.
Actuar con proactividad
Cualquier error en el ámbito de la ciberseguridad puede ser catastrófico o causar daños permanentes, por lo que adoptar únicamente enfoques reactivos supone un riesgo muy elevado. Por esta razón, se recomienda buscar un equilibrio adecuado en la inversión en enfoques de seguridad reactivos y proactivos, sin descuidar ninguno de los dos.
La reducción de la superficie de ataque forma parte de un enfoque proactivo de seguridad, con ejemplos como Zero Trust y la segmentación de red. Estas prácticas no solo reducen las probabilidades de éxito de un ataque, sino que también limitan significativamente la onda expansión en caso de que el ataque se produzca.
Reducir el nivel de exposición
La ciberseguridad es a menudo una lotería. Al reducir tu exposición, aumentas el coste de una brecha exitosa para los adversarios. Los equipos pueden limitar la superficie de ataque y minimizar la exposición utilizando prácticas como las siguientes:
Identificar sistemas no protegidos: encontrar sistemas no protegidos y reforzarlos con configuraciones de seguridad o controles compensatorios.
Eliminar servicios innecesarios: eliminar servicios web que están en funcionamiento, pero no son necesarios, y bloquear puertos de red no utilizados.
Aplicar el principio del mínimo de privilegios (PoLP): los empleados y las partes interesadas solo deben tener acceso a los recursos y herramientas esenciales para realizar sus tareas.
Dar de baja los sistemas obsoletos: los sistemas desactualizados deben actualizarse regularmente y darse de baja una vez que alcancen el final de su vida útil (EoL) o el fin del soporte (EoS).
Técnicas prácticas para la reducción de la superficie de ataque
Las siguientes técnicas ayudan a los equipos a implementar los principios que hemos comentado anteriormente y a reducir con eficacia la superficie de ataque en redes modernas.
Monitorizar continuamente los nuevos recursos
Monitoriza continuamente la incorporación de nuevos recursos, cuentas y aplicaciones en tu entorno, evalúa las debilidades de su posición y corrígelas. Por ejemplo, monitoriza tu red para detectar sistemas no protegidos, como un servidor sin agentes de seguridad de endpoint, y arréglalos.
Eliminar recursos innecesarios
Los equipos deben retirar inmediatamente el hardware, el software, las herramientas de terceros y otros recursos digitales que no se utilicen. Además de la reducción de la superficie de ataque y el ahorro de costes, eliminar estos recursos aligerará la sobrecarga de monitorización y aplicación de parches de seguridad.
Implementar la gestión de parches
Las organizaciones deben escanear regularmente los servicios de producción en busca de vulnerabilidades y asegurarse de que se parcheen según sea necesario. Las aplicaciones de software suelen utilizar muchas bibliotecas de terceros, que pueden contener vulnerabilidades ocultas y servir de puntos de entrada para los ataques. Por eso es necesario un análisis regular, aunque no se han introducido actualizaciones de código desde el último análisis satisfactorio.
Aplicar la segmentación de red
La segmentación de red es una técnica utilizada para aislar endpoints que no necesitan comunicarse entre sí. Garantiza que, incluso si se produce una brecha en la red, esta se limite a un pequeño número de recursos y se contenga el movimiento lateral. La segmentación debe seguir el principio PoLP, lo que significa que los componentes no deben interactuar entre sí salvo que sea necesario.
Cómo seguir las prácticas recomendadas de seguridad en la nube
Una higiene de seguridad sólida es esencial. Las organizaciones deberían aplicar las prácticas que se describen a continuación en sus sistemas y procesos digitales.
- Crear y mantener configuraciones de seguridad robustas: aplicar directivas de seguridad sólidas y gestión de configuración mediante Infraestructura como Código (IaC), controles de acceso PoLP y estrictas reglas de firewalls.
- Monitorizar continuamente los recursos críticos: implementar la monitorización en tiempo real de la infraestructura, el código de las aplicaciones y los logs de auditoría en entornos en la nube para detectar anomalías, accesos no autorizados y actividades sospechosas.
- Cifrar y proteger datos sensibles: el cifrado de los datos en tránsito y en reposo es la piedra angular de la confidencialidad e integridad de los datos. Almacena los secretos en formatos cifrados y rota regularmente sus valores.
- Identidades seguras en toda la organización: aplicar las prácticas recomendadas de gestión de identidades y acceso (IAM) como la autenticación multifactor (MFA), el PoLP y unos roles de servicio bien definidos.
Uso de herramientas para la gestión de superficies de ataque
Aunque la expansión continua y la integración de la tecnología genera un gran nivel de innovación y comodidad, también aumenta la superficie de ataque y la oportunidad para los atacantes.
Reducir la superficie de ataque digital de tu organización mitigará significativamente el riesgo de una brecha. Sin embargo, lograr la reducción correcta de la superficie de ataque requiere disciplina con los procesos, el visto bueno en la organización y herramientas de seguridad líderes en el sector para lograr la máxima eficacia.
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