Resumen ejecutivo del Informe Global sobre Amenazas 2026 de CrowdStrike: el informe definitivo sobre inteligencia de amenazas para la era de la IA Descargar

A medida que los propietarios de pequeñas empresas se enfrentan a problemas como la inflación y la incertidumbre económica, puede ser fácil perder de vista otro desafío importante que podría arruinar tu negocio: los ciberataques.

Los datos del 2023 Internet Crime Report, que contiene las últimas cifras publicadas por el Internet Crime Complaint Center IC3) del FBI, revelan que, solo en EE. UU., el número total de denuncias por ciberataques alcanzó las 880 418, un aumento del 10 % respecto al año anterior.

Desafortunadamente, la frecuencia no es la única preocupación. Los datos también muestran que las pérdidas estimadas por los ataques comunicados superan los 12 500 millones de USD, lo que supone un aumento interanual de más del 22 %.

Aunque los propietarios y directivos de negocios pueden priorizar las operaciones diarias y los planes de crecimiento a largo plazo, también es fundamental dejar espacio en la agenda para la ciberseguridad, dado que tanto la probabilidad como la gravedad de los ataques han aumentado en los últimos años para las pymes.

¿Por qué están en riesgo las pequeñas empresas?

Para muchos pequeños empresarios, el mayor factor de riesgo puede ser precisamente el no ser conscientes del riesgo al que se enfrentan.

En los últimos años, la conciencia y las preocupaciones sobre los ciberataques han ido aumentando. Datos recientes del Small Business Index for Q1 2024, publicado por MetLife y la Cámara de Comercio de Estados Unidos, indican que el 60 % de las pequeñas empresas afirman que las ciberamenazas son una de sus principales preocupaciones. Dicho esto, todavía hay un gran número de pequeñas empresas que no incluyen las ciberamenazas en esta lista, ya sea porque no son conscientes de las amenazas en sí o porque creen que pueden resolver un ataque por sí mismas. 

Y precisamente de esta falsa sensación de seguridad y confianza es de la que han aprendido a aprovecharse los ciberdelincuentes. Las empresas que no perciben un riesgo no toman las medidas necesarias para protegerse, y por eso las pymes son especialmente propensas a ser víctimas de un ciberataque.

¿Es que los ciberdelincuentes no tienen empresas más grandes en las que fijarse?

Durante años, muchas pymes mantuvieron una falsa sensación de seguridad pensando que su negocio era relativamente desconocido. Al fin y al cabo, ¿por qué iba a atacar un hacker una pequeña consulta médica local cuando podría infiltrarse igual de bien en la red de un gran hospital?

La respuesta hoy es que, en realidad, se ha vuelto muchísimo más difícil derribar objetivos grandes y notables. A medida que las grandes empresas y organizaciones empresariales han redoblado su apuesta por herramientas y sistemas de seguridad en los últimos años, reforzando sus defensas contra ataques, los hackers han puesto su atención en otros ámbitos: concretamente, en el mercado de las pymes.

Muchas pequeñas empresas aún pueden caer en la trampa de pensar que su organización no es lo suficientemente grande o lo bastante conocida como para que los ciberdelincuentes la ataquen. Pero la realidad es que se han convertido en un blanco fácil, ya que muchas no cuentan con herramientas avanzadas para defender su negocio, pero sí tienen lo que buscan los hackers: datos.

Las pymes deben entender que los ciberataques no suelen ser un asunto personal para el hacker. Por lo general, no diferencian entre robar a empresas pequeñas o grandes. Al final del día, buscan datos, ya sean detalles de pago, datos personales, información sanitaria o cualquier cosa que pueda venderse en la dark web o usarse para lanzar un ataque más sofisticado.

Como muchas pequeñas organizaciones no perciben su riesgo, puede que no hayan tomado medidas críticas para proteger sus recursos y operaciones, como usar cifrado para todas las transacciones o hacer copias de seguridad en una base de datos segura. Esto facilita que los ciberdelincuentes lleven a cabo su plan de ataque y maximicen la interrupción cuando ya está en marcha.

Además, dado que muchos ataques a pequeñas empresas no atraen atención nacional o internacional (o, en algunos casos, pueden no requerir la comunicación inmediata a los organismos o clientes pertinentes), muchos ataques pasan desapercibidos, por lo que los hackers pueden usar las mismas tácticas una y otra vez en distintas empresas sin ser detectados.

¿Qué pequeñas empresas están en mayor riesgo?

La respuesta corta es que cualquier empresa puede ser objetivo de un ciberataque. Cualquier organización que tenga datos (ya sean detalles de los clientes, propiedad intelectual [IP], datos de los empleados u otra información sensible) es un objetivo potencialmente atractivo para un hacker.

Las organizaciones pequeñas de rápido crecimiento están especialmente en riesgo, ya que la seguridad puede ser difícil de mantener o mejorar durante los periodos de crecimiento rápido. Además, a medida que la organización incorpora más empleados y clientes y amplía la red y la huella digital para impulsar el negocio, también crece el perfil de riesgo de la empresa.

Al final, la organización que está más en riesgo es aquella de cualquier tamaño y sector que no tome las medidas necesarias para protegerse. Por suerte, las pymes tienen la oportunidad de mejorar sus defensas. En el mercado actual, muchos proveedores de ciberseguridad reputados y con experiencia han adaptado sus paquetes de productos y modelos de precios para satisfacer las necesidades y presupuestos de las pymes.

Implementar un conjunto de herramientas completo y sofisticado que incluya soluciones avanzadas como antivirus de nueva generación y detección y respuesta para endpoints (EDR) puede contribuir enormemente a proteger el negocio, así como sus recursos y clientes. Además, el acceso a servicios de corrección y recuperación puede reducir considerablemente la duración de un ataque y la magnitud de sus daños para que las pymes puedan seguir haciendo lo que mejor saben hacer: atender a los clientes.

¿Qué ataques son los más comunes?

Aunque los ciberdelincuentes emplean diversas técnicas y métodos de ataque, entre los ataques más comunes se incluyen:

Malware

Malware (software malicioso) es cualquier programa o código creado con la intención de dañar un dispositivo, una red o un servidor. En los ataques de malware, los hackers pueden emplear técnicas de phishing para incitar a los usuarios, incluidos empleados y clientes, a entregar información sensible, como credenciales de cuentas, que pueden usar para avanzar en el ataque o lanzar uno nuevo.

Ransomware

Ransomware es un tipo de malware que impide que los usuarios legítimos puedan acceder al sistema y exige un pago (o rescate) a cambio de recuperar el acceso. Una vez que un sistema está infectado, el hacker puede cifrar archivos, de manera que acaben siendo prácticamente inútiles para el propietario, o bloquear el acceso del usuario al dispositivo o sistema.

Phishing

Phishing es un tipo de ciberataque que utiliza el correo electrónico, los SMS, el teléfono o las redes sociales para incitar a una víctima a compartir información confidencial (como contraseñas o números de cuenta) o a descargar un archivo malicioso que instalará malware en su ordenador o teléfono.

Ataques de intermediario (MITM)

Un ataque de intermediario (MITM) es un tipo de ciberataque en el que un atacante espía la comunicación entre un usuario de la red y una aplicación web. El objetivo de un ataque MITM es recopilar información a escondidas, como datos personales, contraseñas o información bancaria, o suplantar la identidad de alguno de los implicados en la comunicación para solicitar información adicional o incitar a una acción determinada.

Ataques de denegación de servicio (DoS)

Un ataque de denegación de servicio (DoS) es un ataque malicioso que inunda una red con solicitudes falsas para interrumpir las operaciones comerciales. Durante un ataque DoS, los usuarios no pueden realizar tareas rutinarias y necesarias, como acceder al correo electrónico, navegar por sitios web o consultar cuentas en línea u otros recursos operados por un dispositivo o una red comprometidos.

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El coste de un ciberataque

Si los ciberataques siguen creciendo al ritmo actual, se estima que los daños derivados de ellos alcancen los 13,82 billones de dólares para 2028.

Las pérdidas y daños se presentan de muchas formas para las víctimas de un ciberataque. Los costes directos, como la necesidad de pagar un rescate o contratar a una empresa de ciberseguridad para corregir el ataque, pueden ser relativamente sencillos de calcular, mientras que otros costes, como el daño en la reputación, son mucho más difíciles de cuantificar.

En cualquier caso, cuando las pymes valoran sus opciones para la cobertura de ciberseguridad, deben considerar no solo los costes de los servicios y herramientas, sino también el posible coste de no hacer nada. En muchos casos, ser objeto de una brecha u otro ataque podría superar fácilmente el coste de contratar los servicios de un proveedor de ciberseguridad de confianza.

Estimación del coste de un ciberataque

Aunque el coste exacto de un ciberataque varía según el tipo y su duración, muchos ataques provocan tanto costes directos como indirectos para la empresa. A continuación, se muestran algunos de los gastos más comunes asociados a una brecha:

Rescates: conforme los ataques de ransomware se vuelven más comunes, uno de los costes más evidentes asociados a las brechas es la necesidad de pagar un rescate para restaurar el acceso al sistema. La demanda se extiende a millones, incluso para las pymes. De hecho, el Informe Global sobre Amenazas 2024 de CrowdStrike muestra que, aunque las solicitudes de rescates en 2023 son menores que en 2022, sigue siendo una cifra consistentemente alta, aunque difícil de medir con precisión debido a que los actores y víctimas implementan medidas de privacidad más estrictas en torno a las solicitudes y pagos de rescates. Esto significa que el coste medio de un ataque de ransomware puede ser impredecible, pero sigue siendo una amenaza muy real para todas las empresas, incluidas las pymes.

Restauración del sistema: además de pagar un rescate para restaurar un sistema afectado, la mayoría de las empresas tendrán que reemplazar directamente una red o conjunto de herramientas corruptas. Esto es notoriamente caro, ya que conlleva posibles costes de alta tecnología, así como el tiempo del equipo de TI. En muchos casos, también requiere la ayuda de un proveedor externo para reconstruir o integrar nuevos sistemas o herramientas.

Investigaciones forenses: cuando una organización es víctima de una brecha, debe actuar rápidamente para identificar y categorizar el ataque, evaluar los daños y limpiar y restaurar todas las áreas afectadas. En la mayoría de los casos, estos servicios requieren habilidades altamente especializadas que no resultan baratas para las empresas, independientemente de su tamaño.

Asesoramiento jurídico: en caso de brechas de seguridad, las organizaciones suelen tener que contratar abogados para garantizar el cumplimiento de los requisitos legales, que pueden variar según el país, la región o incluso el estado. Es fundamental que las pymes trabajen con un socio de confianza para definir los pasos que las organizaciones deben seguir por ley tras una brecha o ciberataque, de lo contrario se enfrentan al riesgo de posibles sanciones y multas por incumplimiento más adelante.

Notificaciones: en caso de ciberataque, las organizaciones tienen la responsabilidad de identificar y notificar a las víctimas para informarles de que su información personal está en riesgo. Esto puede incluir el robo o la exposición de información personal, como números de la seguridad social de clientes o empleados, direcciones, datos bancarios, números de tarjetas de crédito, números de permisos de conducir, registros sanitarios y similares. La organización también será responsable de notificar dicha brecha a las autoridades y organismos gubernamentales pertinentes y de proporcionar la documentación necesaria o solicitada a partir de ese momento.

Supervisión crediticia para víctimas: en algunos Estados, las organizaciones también pueden tener la responsabilidad de cubrir los costes de la supervisión crediticia o de ayudar de otra manera a los clientes afectados a restaurar su identidad en caso de una brecha de datos.

Recuperación de datos, interrupción de la actividad y pérdida de ingresos: numerosos ciberataques de gran envergadura provocan la interrupción de actividades críticas para la empresa y la pérdida de datos que, a su vez, conduce a la pérdida de ingresos. Es importante recordar que no se pueden hacer negocios si el sistema no funciona. Y no solo se trata de la pérdida de ventas, sino que de la pérdida de tiempo de los empleados debido a la interrupción y al proceso de restauración.

Daño reputacional: tras una brecha, muchas empresas sufren daños en su imagen, ya que los clientes y socios pueden creer que no tomó las medidas adecuadas para proteger su red. En algunos casos, las organizaciones pueden tener que invertir en esfuerzos de marketing y relaciones públicas, como ofrecer descuentos u otras promociones, para incentivar a los clientes a regresar.

Cómo prevenir un ciberataque a una pequeña empresa

A estas alturas, hemos establecido la necesidad de que las pymes protejan su negocio y los tipos de ataques a los que deben estar atentos. Ahora viene la parte más importante: qué hacer para prevenir un ciberataque.

Aquí describimos las medidas más importantes que las empresas pueden tomar para reducir el riesgo de un ataque y ayudar también a limitar los daños en caso de una brecha.

Paso 1: Formar a los empleados

Paso 2: Identificar a un socio de ciberseguridad

Paso 3: Adoptar una cultura de seguridad

 

Más información

Obtén más información sobre cómo definir e implementar un programa de formación para empleados sólido y eficaz.

Leer: Cómo crear un programa de formación de concienciación sobre ciberseguridad para empleados

Lleva tu seguridad al siguiente nivel con CrowdStrike

Es posible que las pequeñas empresas disfruten de una cobertura integral de primer nivel. CrowdStrike Falcon® Go es una solución fácil de gestionar y asequible, diseñada a medida para pequeñas empresas, que previene el ransomware, el malware y las últimas ciberamenazas, y ayuda a las pymes a detectar y responder a estas amenazas a un precio asequible.

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Obtén más información sobre estos pasos y otras formas en las que un socio de ciberseguridad puede ayudar a las pymes a mejorar su posición de seguridad

Leer: Lista de verificación de ciberseguridad para empresas pequeñas 2025

Dana Larson ocupa el puesto de Senior Product Marketing Manager y su objetivo es ayudar a las empresas pequeñas a mantenerse seguras y protegidas. En su trabajo combina la creatividad con la estrategia, lo que hace que la ciberseguridad no solo sea esencial, sino también valiosa para las pequeñas empresas. De trazar planes de marketing inteligentes a hablar con los clientes, Dana se asegura de que cada persona con la que entra en contacto se sienta empoderada y protegida.